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Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre

La oración a la Virgen de la Caridad del Cobre es una invocación que realizan sus devotos por diversos motivos, puede ser realizada en cualquier momento o época del año, según sea la necesidad que estemos atravesando en la vida, o simplemente cuando deseamos conectarnos con la misericordia y la gracia de la Madre de Dios. Por lo tanto, realizar una oración siempre será la mejor manera de estar cerca de Dios y la Virgen.

“¡Bendita Virgen de la Caridad del Cobre! Hermosa y venerada patrona de Cuba. Bendita eres ante Dios Nuestro Señor. Dios te salve María, Madre de misericordia. Así como eres Madre, también eres la Hija amada y bienaventurada del Creador. Esposa Inmaculada del Espíritu Santo.

Cual misionera divina llevas tu nombre por todo lo alto, pues brindas caridad a todos tus hijos, tanto en la Tierra como en el cielo. Tú, eres símbolo del amor a Dios Padre, Dios Hijo, y al Espíritu Santo.

¡Oh Madre Bendita! Tú, llena fuiste de la gloria divina, con el bendito fruto de tu vientre que trajo la salvación a los hombres que perecen ante el pecado del mundo. Jesús Redentor, quien vino a la Tierra por la gracia de Dios.

¡Oh Virgen de la Caridad del Cobre! Tú, que por tu voluntad llegaste hasta la costa de la isla de Cuba, navegando entre las azules aguas del Caribe te dispusiste a bendecir a todo un pueblo que te venera y te reconoce como su patrona. Tú, que eres el amor más puro que une a toda una nación, de norte a sur, de este a oeste. Madre de misericordia, a ti nos encomendamos todos tus hijos y devotos. Peregrinos somos por el mundo, y donde quiera que estemos nuestros pasos nos guían hacia ti.

Amada Virgen Santísima, mi fe en ti me inspira consuelo y esperanza, pues, siendo plena de las divinas gracias derramas sobre todas las almas esa luz bendita que brota desde tu maternal corazón, otorgándonos así, los favores que desesperadamente imploramos a tus pies, porque seguros estamos que tú, Dignísima Madre nuestra, nos escuchas y nos atiendes sin discriminar, ya que, eres una Madre piadosa.

Señora Nuestra de la Caridad del Cobre, luz que ilumina el cielo, rosa sagrada del paraíso, auxilio del necesitado, ante ti me hinco con gran humildad solicitando que poses tu mirada bondadosa sobre mí por un instante, para que puedas observar mi sufrimiento, mis luchas, mis preocupaciones, y todas las adversidades que me atacan. Gloriosa Reina de los cielos y la Tierra, ten piedad de todos los que sufren las desdichas de las vicisitudes; ten piedad de aquellos a los que amamos; ten piedad de los que te imploramos y llamamos, y permite que gocemos de tu misericordia para que nuestra causa sea escuchada ante el Trono del Creador (hacer petición). En ti confiamos Madre de la Caridad, porque eres tú socorro, esperanza y paz.

Por siempre tu nombre y tu hermosa imagen estarán tallados en el corazón, en la mente y en el alma de todos los cubanos, y de todos tus devotos, en cualquier lugar del mundo, como signo de confianza y comunión fraterna.

Santa María, Madre de Dios y Madre de todos nosotros, ruega por nosotros ante Jesús, tu Hijo, e intercede para que nuestras súplicas sean escuchadas y materializadas, así como, nuestros pecados perdonados.

Gracias eternas te ofrecemos, Virgen de la Caridad del Cobre, porque con tu espíritu lleno de bondad inundas el mundo regalándonos la gracia de tú la caridad del Espíritu. Bendita seas entre todas las mujeres por siempre. Amén”.

Al finalizar la Oración a la virgen de la Caridad del cobre, es recomendable rezar un Padrenuestro, un Avemaría, y un Gloria.

¿Cómo rezarle oraciones a la Virgen de la Caridad del Cobre?

Las oraciones a Cachita, como cualquier otra invocación a María, deben realizarse con mucho respeto, solemnidad, fe, y sobre todo desde el corazón, porque solo con sinceridad plena podremos alcanzar la verdadera gracia de ser escuchados y atendidos por la Madre Santísima de Dios.


Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para el amor

«¡Oh Santa María de la Caridad! Tú que viniste como mensajera de paz y amor, llegaste sorteando tempestades y corrientes del mar hasta alcanzar puerto seguro, ratificándote como la Madre del mundo, y de todos los cubanos. Es tu amor puro e inmaculado, por eso a ti acudimos, Santa Madre, para honrarte y rendirte nuestros respetos y admiración.

Con mucha humildad te ofrecemos todo nuestro amor de hijos, y en tu regazo de Madre colocamos todos nuestros anhelos y esperanzas; y ante ti nos atrevemos a dejar nuestras más profundas súplicas (hacer petición).

Madre de Caridad, de paz y de armonía, a tu Sagrado Corazón encomiendo la unión de mi familia, para que reine entre nosotros la unión, la fidelidad y el amor puro y sincero. En tu nombre consagro a mis seres queridos para que a tu lado prosperen en salud, desenvolvimiento, estabilidad y felicidad, es especial a (decir nombre del ser amado por el que se reza la oración).

De igual manera, a tu nombre consagro la salud de los enfermos, la paz de los que sufren, el abastecimiento de los necesitados, y la compañía para los que están solos. Que todos tus hijos del mundo puedan reafirmar su fe y encontrar el mejor sendero para cumplir con su destino.

No permitas Madre mía, que pase por momentos de desolación, de soledad, de amarguras ni tristezas. Que no me ahogue el desamor, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Reconforta a todos los que sufren una pena en su corazón.

Agradecidos contigo estamos Madre Santísima, pues eres tú, símbolo de la justicia y del amor. Bajo tu amparo nos resguardamos dándole gracias a Dios Todopoderoso por haberte escogido para ser la Madre de todos sus hijos en esta Tierra. Amén».


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Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para la Salud

«¡Oh Inmaculada Virgen de la Caridad del Cobre! Tú que desde los cielos con tu mirada piadosa vigilas y proteges a todos cada uno de los hijos de Dios, procurando el mayor bienestar posible para todos. Esa, es una de las tantas maneras en las que puedes reflejar tus virtudes, porque llena de gracia y libre de pecado fuiste concebida sin la más ligera sombra de corrupción. A ti, Madre Bendita, hoy te suplico que escuches mis oraciones.

¡Oh Madre amada de la Caridad! Ante ti imploro tus buenos oficios para que sea restaurada mi salud. Seguro/a estoy que puedes tú interceder ante el creador para que me sea devuelta el aliento, ya que, es necesario reponer la fortaleza y la fuerza vital a este cuerpo, y ¿Quién más que tú Madre Inmaculada, para ayudarme a conseguir la gracia que tanto anhelo?

Frente a ti expongo mi fragilidad, las dolencias de mi cuerpo, mis males terrenales, y todas las enfermedades que pudiesen afectarme. Ante ti nada tengo que esconder Madre mía. Te imploro bondadosa benefactora, llena de caridad y misericordia, que bendigas tú mi cuerpo, para que así, le sea devuelto a un perfecto estado de salud. Tú, que desde la plenitud de la eternidad vives y reinas por siempre, has que tu gracia sea derramada sobre mi vulnerable humanidad, revocando todo mal que alojado se encentre en este cuerpo imperfecto y limitado. Posa entonces, tu mirada llena de amor sobre mí y cólmame de salud, te lo suplico.

Madre del rosario, acércate aún más a nosotros, te pedimos por los que no tienen fe o rechazan tu luz, por los que no tienen pan, por los enfermos y los sanos, por los que viven angustiados o sufren sin esperanza, por los hogares que prosperan y por los que están a punto de la ruina.

Bendita Madre de Dios, Santísima Virgen de la Caridad, bien es sabido que jamás abandonas a tus hijos y devotos, es por eso que en ti siempre confiamos. Tú clemencia es infinita, por lo cual, te conocen por todo el mundo como la Madre, hija y esposa más fiel, la que más ama y la que más escucha, la que más atiende. Te pido entonces, por favor no me desampares en este momento en el que más te necesito. Especialmente, auxíliame con esto que hoy te pido desde lo más profundo de mi ser (hacer tu petición de salud).

Gloriosa Virgen de la Caridad, tú eres paz, eres calma, eres consuelo y sanación. Alivias nuestros tormentos, eres vida y salud. Cual madre abnegada te preocupas por los sufrimientos de tus hijos, pues, no te gusta verlos sufrir. Por todo eso Madre mía, te imploro una vez más que primordialmente en este momento, me ayudes a recuperar la salud que poco a poco se ha visto deteriorada. Confío en tu ayuda Virgen de la Caridad, porque sé que llevaras mi plegaria al reino de los cielos, y debido a tu purísima intervención he de alcanzar la gracia más anhelada a los pies del Creador.

Reconozco entonces que, a pesar de haber sido un simple mortal, muchas veces pecador, errático y confuso, mi corazón por completo te entrego, rogándote que abraces mi cuerpo y que, envuelto con tu manto divino, se produzca en mí el milagro de la curación y la restauración de mi humanidad libre de cualquier enfermedad.

A partir de ahora te entrego con infinito amor mi cuerpo y mi alma, para que seas tú la mediadora de mi salud, así como, la protectora de todos mis seres queridos. Ampáranos Madre de la Caridad, no permitas que nos sobrevenga mal alguno, alivia nuestras penas, y ayúdanos vivir con el bienestar que tanto ansiamos.

Gracias te damos Virgen Hermosa de la Caridad del Cobre, porque sabemos que con atención escuchas nuestras súplicas y como nuestra madre que eres, trabajas siempre en función de ayudarnos compartiendo tu inmenso amor con el prójimo. Bendita eres y lo serás por los siglos de los siglos, reina de los cielos, llena de la gracia del Creador. Para ti, el Dios Padre, Dios Hijo, y el Espíritu Santo, todo el honor y toda la gloria, por siempre. Amén».


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Oración a Nuestra señora de la Caridad del Cobre para casos difíciles

«¡Oh Gloriosa Virgen de la Caridad del Cobre! Madre amada y celestial. Ahora mismo mi alma se presenta con gran inquietud e incertidumbre ante ti, suplicándote que, tú que todo lo puedes ver en mi corazón, observes cuan angustiado se encuentra, por lo que añora de ti una pronta respuesta, ya que, solo tu intervención en mis asuntos podría ser la medicina reparadora que requiere mi alma.

Actúa entonces, Madre de la Caridad, con tu Sagrado Corazón, intercediendo en nombre de mi espíritu, desatando las soluciones con gran prontitud ante la causa que me agobia (hacer petición). Te suplico clemente María, que mi espera no sea prolongada y si ha de serlo, que me concedas la fortaleza para poder soportar esta vicisitud que me aqueja, hasta que por tu Inmaculada intervención toda mi angustia llegue a su final.

Anclado/a estoy a mi fe en ti Madre Santísima, así como en la sagrada palabra de tu Hijo, Cristo Redentor, por eso confío en que obraras de la manera más sabia en mi vida y que a su vez, me ayudaras a entender y aceptar las acciones del creador en mi vida, de esa forma encontrará mi alma la paz que tanto ansía.

Nuestra señora de la Caridad del Cobre, tú que ante el Padre Celestial presentas nuestras plegarias, porque para él no hay nada imposible, a ti te encomiendo mi oración cargada de fe, para implorar con sinceridad, pero, sobre todo, con verdadera necesidad de ayuda ante esta difícil causa que requiero solucionar (hacer petición).

Así mismo, me encomiendo a la protección de Dios Padre, de su Hijo Jesucristo, y del Espíritu Santo. Ante ustedes me inclino humildemente rogando que escuchen mi petición que nace de mi corazón desesperado.

Aunque para mí ha sido muy difícil de solucionar, sé que para Dios no hay imposibles, y mucho menos cuando una plegaria viene acompañada de tu intercesión Madre Santísima, por eso pongo mi plena confianza en ti, en tu ayuda y misericordia, así como, confío en tu querido Hijo y en toda la corte de ángeles y arcángeles celestiales.

En tus manos me entrego, a tu lado camino, y bajo tu manto me cobijo Virgen de la Caridad. Para que tu preciosísimo brillo ilumine mi camino, venciendo todos los obstáculos que se me presenten en esta la Tierra hasta que mis manos reciban el milagro por el que tanto ruego.

Es por eso que a viva voz afirmo que: Yo confió en la acción de mi Madre María, Virgen de la Caridad. Yo acepto el milagro seguro/a que es lo mejor para todos. Yo me deleito en la gloria de Dios y de su Espíritu porque con fervor creo que el milagro ya fue concedido. Gracias, gracias, gracias. Amén».


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Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para el dinero

«¡Oh Virgen de la Caridad del Cobre! Hermosa Madre de Dios a ti llamo. A tus pies me inclino poniendo toda mi confianza en tu poder, porque es bien sabido que como Madre abnegada que eres no dejas a ninguno de tus hijos sin tu auxilio e intercesión.

Te pido por favor Madre Caritativa que extiendas tu mano para que puedas sacarme de esta aflicción. ¡Oh Madre de misericordia! Ruega por mi ante Dios Todopoderoso, para que así pueda alcanzar el auxilio que tanto anhelo, y asistido/a por tu valiosa intervención que el éxito pueda llegar a todos mis asuntos.

Reconozco que el buen funcionamiento de mis finanzas corresponde a mis esfuerzos y, por lo tanto, está en mis manos y de nadie más lograr el triunfo de mis metas, pero, también estoy seguro/a que nada podría lograr sin tu compañía.

Es por eso que, a ti te imploro Madre Santísima, para que me bendigas con prosperidad y abundancia en mis negocios y asuntos laborales. Así mismo, que esa bendición alcance a todas las personas que guarden relación con mis actividades económicas. Siendo así, que tu amparo proteja a mis compañeros, clientes, proveedores, y empleados.

Cargado/a de fe te ruego con la total certeza que mis peticiones serán escuchadas, logrando así conseguir lo que tanto ansío. En tus inmaculadas manos hago entrega de mi negocio (o empleo) para que seas tú quien a partir de este momento lo administres y seas mi mayor socia. Que todas las diligencias, gastos, pagos, y deudas que posea sean cubiertas con holgura y tranquilidad.

Te imploro Madre de la Caridad, que ilumines mis caminos para que a mi lado lleguen siempre las personas apropiadas para realizar los negocios más exitosos. También que pueda rodearme de los colaboradores más eficientes para delegarles cualquier tarea, siendo así su trabajo fructífero para ellos, al igual que lo sea para mí.

Resguárdame Madre mía de los sentimientos bajos como la avaricia, para que claras y puras se mantengan siempre mis intenciones, ofreciendo en todo momento lo mejor, al mejor precio y para el beneficio de todos. Que el producto (o servicio) que brindo sea el mejor en su mercado. Y que alcanzando la máxima rentabilidad de mis negocios todos sus beneficios sean utilizados para fines que sean agradables ante tus ojos y los ojos del Señor.

¡Oh Virgen de la Caridad! Te suplico que voltees tu misericordiosa mirada hacia mí, que soy tu humilde devoto/a. Intercede ante Dios Todopoderoso para que los obstáculos financieros no se apoderen de mi vida y que pueda encontrar en todo momento una solución efectiva a los problemas económicos que se me presenten. Que no haya deuda que no pueda pagar, ni ruina, ni trampa, ni contratiempo que me logre perjudicar.

Ayúdame María Santísima, para que cada negocio que yo emprenda, y durante todo el desenvolvimiento de mi carrera profesional o de mi oficio, pueda evolucionar de forma positiva. Posa tu mano sobre mis ahorros y todos los bienes y posesiones que yo tenga, desde la más humilde, hasta la más ostentosa, pues todo te entrego. En ti deposito toda mi confianza hoy, mañana y siempre.

Gracias te doy mi amada María de la Caridad, reiterándote que soy tu devoto/a más ferviente. A ti me encomiendo con la mayor de las firmezas y lleno/a de absoluta confianza en tu poder. Con seguridad hoy afirmo a viva voz que: que no existe oportunidad para el fracaso dentro de mi negocio (o empleo).

Reconozco tu presencia en mi vida, Madre mía, hoy y siempre. Amparado bajo tu abrigo repelo toda maldad, alejo cada persona que sienta envidia, o cualquier otro sentimiento negativo en mi contra, y que de esa forma pudiese retrasar tus bendiciones. Que Dios te siga llenando de gracia por los siglos de los siglos. Amén».


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Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para quedar embarazada

«Madre María de la Caridad del Cobre, tú que fuiste encontrada por aquellos humildes jóvenes navegando en las aguas del mar, trayendo paz y renovando la fe de su pueblo. Así mismo, trajiste la más grande bendición a la humanidad al albergar en tu inmaculado vientre a Dios Hijo, Salvador Nuestro, Jesucristo.

Tú, que escogida entre todas las mujeres fuiste llena de gracia por la divina voluntad del Creador. Tú que eres fuente inagotable de vida, abogada nuestra, protectora de las almas de todos tus hijos que, a pesar de ser víctimas de la tentación y el pecado, desean con todas sus fuerzas la redención para contar con la bendición de Dios, aguardando tu intercesión.

Hacia ti, Señora Nuestra de la Caridad, elevo mis más profundas plegarias. Tú sabes muy bien la felicidad que significa tener un hijo en el vientre disfrutando de la gracia del Señor. Ayúdame ahora Madre mía, para que su inmensa gracia se pose sobre mí y pueda quedar en estado de gestación, contando con tu ayuda desde el primer momento que la semilla de la vida se establezca en mi vientre, hasta el momento del alumbramiento.

Es esta la petición que con fervor ante ti entrego (hacer petición). ¡Oh Madre de todos los hijos de la Iglesia! Permíteme tener la dicha de contar con tu auxilio, siendo así concedido mi más grande anhelo. Tú sabes muy bien lo doloroso que es perder un Hijo, a pesar que ese sacrificio tan grande ha significado el perdón de los pecados del mundo. Ahora ante ti yace una devota tuya, que, aunque jamás compararía mi sufrimiento con el tuyo, confieso que mi alma llora en desdicha por no lograr alcanzar tan anhelado regalo de Dios, tener una vida creciendo en mi vientre.

Encomiendo entonces, mi salud, mi corazón y mi alma a tu amparo Madre de Caridad, para que prontamente me sea concedida esta noble solicitud que te hago. Prometo en cambio de tan grande gracia, cuidar y proteger a la criatura que con tu ayuda he de concebir, educándole bajo las enseñanzas que nos dejó tu Hijo y respaldados por la palabra de Dios.

No cabe duda dentro de mi corazón, pues desde lo más profundo de mi ser en ti confió plenamente, desde siempre me has colmado de atenciones y cuidados, protegiéndome en todo momento, por lo tanto, no existe razón para dudar de tu auxilio y misericordia. Permite que mis oraciones se conviertan en milagrosos decretos y en realidades materializadas para el bien de todos los involucrados.

Gracias te doy de antemano Madre del Cobre, porque con tu intervención benéfica pronto he de lograr mi objetivo, por tu maravilloso poder e incalculable bondad, la bienaventuranza pronto se asentará en mí. Amén».


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